Islandia, hielo y fuego

Viajar a Islandia está de moda entre los fotógrafos de naturaleza. Sin lugar a dudas es un paraíso para los paisajistas, aunque también es un excelente destino para fotografiar aves. La razón de que ahora sea tan visitada la podemos encontrar en la cantidad de tours que operan actualmente en la isla. Muchos fotógrafos y agencias ofrecen viajes fotográficos, y este aumento de visitas se traduce en montones de grandes imágenes circulando por las redes sociales. También en los concursos de fotografía se han estado viendo muchas fotos premiadas de Islandia. Todo ello atrae a nuevos fotógrafos que también quieren disfrutar de sus maravillosos paisajes. Cada vez es más difícil hacer fotos diferentes en Islandia, y se ven demasiadas fotos parecidas de los mismos lugares, pero es el precio que hay que pagar cuando somos tanta gente haciendo fotos en los mismos sitios.

Islandia
Ring Road. South Iceland

La primera vez que yo viajé a Islandia fue en marzo del 2014, atraído por las increíbles fotos de auroras boreales que veía por internet, y como no conocía nada del país, me dejé llevar por dos grandes fotógrafos como son Javier de la Torre y David Martín Castán, aprovechando su experiencia en fotografiar auroras boreales en Islandia. Como no hubo suerte con el tiempo y no pude ver las auroras, volví a repetir viaje en noviembre de aquel mismo año, pues me hacía muchísima ilusión poder verlas. La suerte me volvió a dar la espalda y tampoco pude ver las luces del norte. Al año siguiente quise viajar a Islandia de una manera totalmente distinta. Mientras que los dos primeros fueron viajes cortos en invierno, el tercer viaje fue en verano durante dos semanas. Las auroras boreales no eran el objetivo, sino dar la vuelta a la isla para conocerla mejor. Pero en mi cabeza seguían estando presentes las luces verdes, y mi obsesión por ver las auroras me llevó a planear un cuarto viaje que realicé en febrero del 2016. Esta vez tenía 9 noches para intentarlo, y por fin la suerte quiso que consiguiera cumplir mi sueño de verlas y fotografiarlas.

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Dyrhólaey. Vik

Mi experiencia me dice que Islandia tiene dos posibles viajes completamente diferentes. Uno en verano y otro en invierno. El mayor atractivo en invierno, aparte de sus paisajes nevados, son lógicamente las auroras boreales, y también la visita a una cueva de hielo en el glaciar Vatnajökull, aunque últimamente están muy saturadas de gente y ya no tienen el mismo encanto que tenían antes.
Pero en invierno está más complicado acceder al norte de la isla por la nieve y el hielo. Las carreteras se vuelven más peligrosas y muchos senderos están cerrados. Para recorrer toda la isla es más recomendable hacerlo en verano. Además, al principio del verano, durante los meses de junio y julio, la isla se llena de aves marinas, con infinidad de oportunidades para fotografiar charrán ártico, frailecillos, ostreros, gaviotas, etc. Y otra ventaja de viajar en esas fechas es que los atardeceres y amaneceres son eternos, e incluso en el norte el sol no llega a ponerse del todo durante algunos días anteriores y posteriores al solsticio de verano (21 de junio).

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Cueva de hielo. Glaciar Vatnajökull

Esos días alrededor del solsticio son muy buenos para la fotografía de paisaje, con largos momentos de buena luz antes de que salga el sol, o una vez se haya ocultado tras el horizonte. Yo viajé de finales de junio a primeros de julio, empezando la ruta por el sur hacia el este, y volviendo por el norte hacia el oeste. Tuve que adaptarme a horarios poco habituales. Salía del hotel sobre las 2 de la madrugada para aprovechar las mejores horas de luz. Fotografiaba en lugares cercanos y volvía al hotel a dormir cuando consideraba que la luz ya no era tan buena. Muchos días estaba lo bastante nublado como para que se pudiera aprovechar el mejor momento del día, así que ese día me iba a dormir antes.

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Höfn

El caso es que en esas fechas tenemos atardeceres y amaneceres muy largos para disfrutar de las mejores luces. El sol se pone y sale muy despacio. Os voy a contar una anécdota que me ocurrió uno de los días que estuve por el norte, cerca del lago Myvatn. Ese día hubo un bonito atardecer donde las nubes se volvieron de un color rojo intenso. Cuando ya se apagaron esas bonitas luces, recogí el equipo satisfecho con las fotos y comencé a andar hacia el aparcamiento donde dejé el coche. En ese momento, el cielo volvió a coger color. Tuve que volver a montar la cámara y el trípode para seguir haciendo fotos. Lo que ocurrió es que aquel día se juntó el atardecer con el amanecer. Fue una experiencia maravillosa. Estás haciendo fotos a las 3 de la madrugada, empalmas el atardecer con el amanecer, y cuando te vas a dormir ya no te tienes que preocupar por madrugar para fotografiar el amanecer. Y lo mejor de todo es que a esas horas la mayoría de los turistas están en sus hoteles, así que puedes hacer fotos sin la aglomeración de gente que puedas tener por ejemplo a las 12 de la mañana.

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Leirhnjúkur

Un recorrido clásico por Islandia comenzando en Reykjavík sería dar la vuelta a la isla por el llamado Ring Road. En primer lugar se pasaría por el círculo dorado, que incluye Geysir, Thingvellir y la cascada de Gullfoss. El interés de Geysir es ver como cada poco tiempo un géiser lanza agua hirviendo hacia el aire. No es de los sitios más fotogénicos pero está de paso en el trayecto hacia Gullfoss. Thingvellir es un Parque Nacional con mucho interés geológico, donde podemos pasear por un gran cañón formado por una falla que muestra la separación de las placas tectónicas Norteamericana y Euroasiática. Y por una falla circula el río Hvítá, lo que originó la cascada de Gullfoss, una de las más espectaculares del país. Muy cerca también está la cascada de Bruarfoss, la cual destaca por el color azul celeste del agua. En esta cascada tuve la fortuna de coincidir con el gran fotógrafo norteamericano Art Wolfe. Fue una gran alegría encontrarse con un fotógrafo al que admiro tanto.

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Brúarfoss

Landmannalaugar es otro de los lugares que merecen mucho la pena visitar. Hay rutas para estar allí varios días, aunque yo me tuve que conformar con pasar sólo un par de días. Aparte de su paisaje volcánico lleno de fumarolas y manantiales de aguas termales, destaca la riqueza cromática que presentan las riolitas. Los colores de estas rocas serán más bonitos con el verano más avanzado cuando hay menos nieve en las montañas. Para llegar hasta allí hay que esperar a que abran la carretera, y normalmente eso ocurre durante la segunda quincena de junio. Es necesario ir con un vehículo 4x4, pero también existe la opción de un autobús que sale de Reykjavík, y que también para en Selfoss y en Hella, que fue donde nosotros tomamos el autobús porque era el lugar donde nos venía bien pasar la noche después de recorrer el cículo dorado. Por cierto, en Landmannalaugar no hay hoteles, y es necesario que llevéis vuestra propia tienda de campaña y saco de dormir. Además es uno de los sitios más fríos de Islandia y hay que llevar buena ropa de abrigo incluso en verano.
También tienes la posibilidad de realizar un vuelo para hacer fotos por Landmannalaugar y otros lugares de Islandia, pero te adelanto que no son nada baratos, razón por la que yo no lo hice. Estos vuelos son muy populares para acercarse a un volcán cuando hay una nueva erupción. Sin duda, una experiencia increíble para quien haya tenido la suerte de disfrutarla.

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Landmannalaugar

De camino a Vik es parada obligatoria la cascada de Seljalandsfoss y la cascada de Skogafoss. La primera de ellas destaca porque puedes dar la vuelta por un sendero alrededor de ella y verla por detrás. La segunda es una cascada muy alta donde es fácil ver el arco iris cuando sale el sol. Pero lo mejor son las vistas desde los miradores que se encuentran subiendo por las escaleras metálicas que hay a la derecha.

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Skogafoss

En Vik tenemos una costa con acantilados de gran belleza. Destacan los llamados 'tres trolls', que son unas enormes rocas negras que emergen del mar. Además los acantilados de Dyrhólaey son un excelente lugar para fotografiar frailecillos si vas en la época de anidamiento.

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Dyrhólaey. Vik

Desde Vik salimos hacia el glaciar Jökulsárlón parando de camino en la cascada de Svartifoss, en el Parque Nacional Skaftafell. Esta cascada destaca por sus hexagonales columnas basálticas.

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Svartifoss

Y llegamos al lago glaciar Jökulsárlón, quizás el lugar más visitado de toda Islandia, debido en parte a su fácil acceso además de lo impresionante del lugar. El mayor atractivo está en los grandes icebergs que se desprenden del glaciar y quedan flotando en el lago. El agua del lago se comunica con el mar, y los icebergs llegan arrastrados hasta la playa. La playa es un lugar muy fotogénico, donde quedan grandes bloques de hielo sobre la arena negra y podemos jugar con el movimiento de las olas.

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Lago Jökulsárlón

Pero hay que tener mucho cuidado para que una ola no nos arruine el viaje, ya que he visto a varios fotógrafos perder allí su cámara. Mientras hacemos fotos en la orilla, es frecuente que llegue una ola más grande que las anteriores, y si nos pilla desprevenidos puede que no la veamos llegar y no nos de tiempo a salir corriendo. Y lo peor no es mojarse sino que la ola nos tire el trípode y la cámara al agua, tal y como ha ocurrido muchísimas veces. Es por ello que aconsejo estar muy alerta si decidimos acercarnos mucho al agua, y no arriesgarse más de lo necesario. Y por supuesto, no dejar nunca la mochila en la arena demasiado cerca del agua. Por cierto, en la época de anidamiento es todo un espectáculo ver la cantidad de charranes que hay pescando peces y alimentando a las crías.

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Playa de Jökulsárlón

Pasado Jökulsárlón llegamos a Stockness, cerca del pueblo de Höfn. Este es otro de los lugares clásicos entre los fotógrafos, ya que es muy fotogénica la vista de la montaña Vestrahorn desde la playa de arena negra.

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Vesturhorn Mountain. Höfn

Ya de camino al lago Myvatn, en el noreste de la isla, nos encontramos el desvío a la cascada de Detifoss, considerada la más caudalosa de Europa. Desde el lago Myvatn nos podemos acercar a Husavik para realizar un tour para ver ballenas. Aunque se considere el mejor lugar de Europa para el avistamiento de ballenas, puede resultar frustrante pues hay que tener suerte para ver algo más que un lomo o una cola de ballena asomando. En los alrededores del lago Myvatn encontramos algunas de las zonas con más actividad volcánica de toda Islandia, con cráteres, fumarolas, manantiales de agua caliente, etc. Es el caso del área de Leirhnjúkur y de Hverir.

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Leirhnjúkur

Saliendo del lago Myvatn hacia el oeste se pasa por Godafoss, otra de las más famosas cascadas de Islandia, conocida más por su anchura que por su altura. Y siguiendo hacia la península de Snaefellsnes nos podemos desviar como una media hora para ver Hvitserkur, una enorme y preciosa roca que algunos dicen que tiene forma de rinoceronte, y que emerge de la playa con la marea baja, o del mar con la marea alta.
La península de Snaefellsnes es muy visitada por los fotógrafos por ser el lugar donde se encuentra la cascada de Kirkjufellfoss frente al pico Kirkjufell. Pero también merece la pena emplear un día en dar la vuelta por toda la península parando en diferentes puntos para hacer fotos de volcanes, campos de lava, cascadas, acantilados, etc.

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Kirkjufellsfoss

Pero Islandia tiene muchos más sitios interesantes para fotografiar, y no sólo los más típicos y conocidos. Es un lugar para perderse, donde recuerdo que visité algunas cascadas de las que apenas mencionaban en las guías, pero te acercabas a verlas y eran también impresionantes, y cualquier carretera secundaria por la que te metieras te sorprendía con su increíble paisaje volcánico. Y si llevas un vehículo 4x4 podrás acceder a más sitios maravillosos y menos transitados. No fue mi caso porque se encarecía demasiado el precio del alquiler del vehículo. Se necesitan muchos días para visitarlo todo a fondo. Yo por ejemplo me quedé con ganas de visitar la cascada de Háifoss, y la zona de Hveravellir con sus manantiales de aguas termales de color turquesa, y sus géiseres y piscinas naturales. Pero hubiera necesitado unos cuantos días más.

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Búdavegur. Península de Snæfellsnes

Aunque vayamos en verano, a Islandia hay que ir con buena ropa de abrigo, y no debemos olvidar prepararnos para la lluvia. Y por supuesto, muy recomendable la funda de agua para la cámara y los objetivos. También hay que tener especial cuidado con el viento, pues puede llegar a ser bastante fuerte, y en un despiste podría tirarnos el trípode y la cámara al suelo.

Noa Domènech · Martes, 13 de diciembre de 2016
Que fotos tan bonitas. Yo no he estado en Islandia pero leyéndote y viendo semejantes imágenes consigo hacerme una idea de los paisajes que puede ofrecer. La de la cueva me tiene enamorada, esos azules del hielo siempre me han fascinado. Genial la anécdota del atardecer-amanecer 2 en 1. Muy muy bonita esta entrada.
Un abrazo!
Daniel Jara · Martes, 13 de diciembre de 2016
Gracias Noa. Me alegra mucho saber que te ha gustado mi artículo sobre Islandia. Un abrazo!
Juandelsaz · Martes, 13 de diciembre de 2016
Enorme las fotos Dani, y todo lujo de detalles los que aquí dejas. Enhorabuena.
Daniel Jara · Martes, 13 de diciembre de 2016
Gracias Juanchy, ya sabes que cualquier información que necesites sobre un viaje, no tienes más que decírmelo.
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